Trabajando la Voluntad
El Misterio de las relaciones humanas

“El elemento primario y fundamental con el cual todo lo existente fue creado son las letras. Las mismas cumplen una función trascendental e ineluctable en la totalidad del sistema concebido” (Numerología y Cábala Pág. 9).

Este concepto es extraordinariamente profundo, y en el libro Numerología y Cábala se lo analiza extensamente. Mas en esta oportunidad apreciaremos una enseñanza significativa relacionada con el efecto de las letras en la vida cotidiana de una persona.

Para adentrarnos en este asunto dilucidaremos algunos conceptos esenciales: ¿Qué son las letras? Cada uno de los signos gráficos que componen el alfabeto. Asimismo, las letras se vinculan con la fonética. Pues para que estos caracteres sirvan de medio de comunicación deben ser pronunciados. Es decir, se requiere de sonidos que manifiesten lo que esos signos gráficos representan.

Veamos como se manifiestan estos sonidos a través de la pronunciación: ¿qué es pronunciar? Emitir y articular sonidos para hablar. Y ¿qué es articulación –de sonidos-? La posición y el movimiento de los órganos de la voz para la pronunciación de una letra.

Se aprecia que la pronunciación de las letras se forma por la diversidad de movimientos de los órganos de la voz. Es decir, para expresar las diferentes letras, deberá controlarse de un modo determinado y especifico la posición de los distintos órganos vocales: la lengua, los dientes, el paladar, los labios. Veamos algunos ejemplos: si uno coloca la lengua en posición hacia arriba, junto al paladar y expulsa aire de su interior, pronunciará la letra “r”. Si coloca la lengua en posición recta, entre los dientes y expulsa aire de su interior, pronunciará la letra “d”. Es decir, la misma acción, la expulsión de aire, delimitada de diferente modo, permite pronunciar letras distintas. Y así acontece con todo el alfabeto.

¿Qué enseña entonces la articulación de una letra? El control absoluto de la voluntad. Pues se necesita controlar los órganos de la voz y ubicarlos en la posición exacta. Entonces, se podrá pronunciar la letra deseada.

Quiere decir, que para obtener resultados apropiados en lo que uno desea llevar a la práctica, es necesario delimitar la voluntad, regularla, centralizarla y reunirla en un punto determinado. De ese modo se podrá aprovechar la energía del modo apropiado y la obra que quiere ejecutar será exitosa.

Un paradigma práctico

Por ejemplo, un ingeniero puede tener capacidad y condiciones para construir grandes edificios, y puentes. Pero si desea comunicarse con su hijo y transmitirle su afecto, deberá dejar de lado gran parte de su gran saber, y minimizar su capacidad, hasta que su voluntad quede delimitada para hacer algo que el niño pueda percibir y disfrutar. Es decir, en vez de un gran edificio, tendrá que delimitar su voluntad y construir un simple avión de papel.

A través de este aparentemente diminuto acto, el padre podrá comunicarse con su hijo y jugar con él. Y por medio de este sencillo acto, ambos compartirán unos momentos de alegría y felicidad tan extraordinarios y excepcionales, que seguramente no olvidarán en toda su vida.

Sí que podemos

Es necesario someter nuestra voluntad y limitarla hasta ubicarla en el nivel apropiado de acuerdo con nuestro entorno y lo que deseamos conseguir. Ello requiere el desarrollo de la humildad. Pues es muy posible que el ingeniero que construye grandes edificios y puentes fuere un gran profesional, aunque infeliz. Ya que cuando llega a su casa habla sólo de sus grandes logros y hazañas en el campo de la ingeniería; y los miembros de la familia no le pueden entender ese lenguaje técnico. En cambio otro ingeniero de similares características, desarrolla en su trabajo gran parte de su potencial, y lo comparte con sus colegas y amigos que entienden del tema; pero cuando llega a su casa limita su voluntad hasta que consigue hablar y actuar de acuerdo con el nivel que su esposa e hijos puedan captar. Pués ellos aun no estudiaron ingeniería ni fueron instruidos sobre ese campo y sus mentes no están preparadas para captar esos conceptos en estos momentos. Pero actuando así, en un nivel acorde a nuestros intrelocutores, todos disfrutarán y serán felices.

Eso es limitar la voluntad de acuerdo con la necesidad y el momento. Esta manera de proceder conlleva indefectiblemente a la obtención del éxito absoluto. Pues uno aprende a valorar lo de los demás y respetarlo. Y así, uno mismo se beneficiará recíprocamente, incluso en su propio campo. Pues al uno interesarse por lo de los demás, provocará que los demás se interesarán por lo de uno y pedirán que se les hable incluso de los logros de ingeniería, aunque no comprendan demasiado. Se trata del misterio de dar y recibir. Por eso las letras sirven para comunicarse, ya que todo el esfuerzo que se requiere para pronunciarlas adecuadamente es para que el otro nos comprenda cuando nos dirigimos a él. O sea, al pronunciarlas, limitamos nuestra voluntad, hasta llegar a conseguir un nivel de recepción óptimo. Y a través de ello, la comunicación y la armonía son perfectas.


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