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por Gabriel

EL SILENCIO ES ALABANZA

La gran mayoría de las veces, para no decir siempre, somos prolijos en verbalizar nuestras plegarias al Eterno. Rogamos y Le clamamos con palabras, a veces floridas y escogidas con cuidado, dejando de lado una manera mucho más práctica de elevar plegaria fragante ante nuestros Di-s. El Tehilim 65 nos da la clave para ello y nos indica una manera distinta de que nuestras súplicas y ruegos puedan ascender de manera directa y en distinto tono. “Para Ti el silencio es alabanza” Cuando el hombre se pone de pie y se para delante de su Creador en silencio, sin pronunciar palabra alguna, sin elaborar plegarias complejas, está implícitamente reconociendo su tremenda incapacidad, aceptando de manera abierta, llana y sincera su pequeñez y estrechez ante el Santo Bendito Sea. Este acto de silencio es una extraordinaria prueba de humildad al estar de pie sin pronunciar palabra alguna con los labios, sino permitiendo abiertamente que sean el corazón y el alma de cada uno los que más bien se expresen. Viene el silencio a constituir la máxima alabanza al Eterno ya que cualquier palabra de salga por nuestros labios, vendría a limitar la grandeza y magnificencia de El ya que las palabras como tales no pueden expresar por si solas todo el esplendor del Santo. Como bien lo acota Rashi y parafraseándolo, cualquier intento nuestro por contar las virtudes del Eterno son absolutamente inútiles ya que sus atributos son infinitos.

Por eso cuando deseemos intensamente alabarlo, exaltar sus bondades y misericordias, las palabras nos quedan cortas y lo mejor es optar por lo más simple. Ponernos ante Su presencia con humildad, cerrar nuestros ojos, tomar una profunda respiración y permitir sea el silencio el que exprese todo aquello que llevamos dentro y deseamos manifestarle a nuestro amado Creador. Quizás a muchos de nosotros nos pueda parecer extraño que tan solo un silencio pueda expresar mucho más que un centenar de palabras, incluso nos puede saltar una duda al respecto. Más sin embargo nuestra confianza debe ser plena en las palabras del salmista, ya que de seguido en el mismo Tehilim, se nos da la clave y la respuesta esperada, restableciendo nuestra confianza que seremos escuchados. “Tu escuchas la plegaria” De manera que aunque nuestra plegaria sea el más absoluto silencio, aunque nuestros labios enmudezcan, nuestro corazón clama y rasga ese silencio con sensaciones y prorrumpe en grandes alabanzas al Creador, de manera que es conveniente ejercitarnos, con base en lo dicho, en este tipo de plegaria silenciosa, la cual sin temor alguno, igualmente nos será respondida por el Eterno Silente.

Gabriel 

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