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por Gabriel

Soy feliz porque soy judío

Cada mañana que el Eterno nos regala la invaluable dicha de experimentar un nuevo día, es para nosotros un reto, una oportunidad de poder promocionarnos como seres humanos y como mejores judíos. Cada mañana al despertar tenemos una motivación para seguir adelante. Primero que nada porque el Eterno con su infinita misericordia nos permitió un día más de vida y también porque tenemos frente a nosotros una nueva ocasión para hacer bien las cosas y si es del caso, enmendar nuestros yerros. Cada día debe ser para nosotros algo nuevo, una renovada posibilidad de formarnos como personas, de promocionarnos como tales, pero lo que es más importante, tener la bondad del Eterno, de ser Sus mejores servidores.

Nuestra vida judía debe estar sustentada sobre la base de la experiencia, no de pesados textos que siquiera a veces comprendemos, sino más bien de hechos concretos que nos acerquen al Eterno. Recordando palabras del Rav Najman de Breslov, acotamos que es importante la Avoda Hashem empero es igualmente importante hablar y conversar con El, decirle como nos sentimos, vaciar nuestro contenido de cosas en Sus manos, propiciar ese diálogo matutino y diario con el “Eterno Silente”. Estos dos elementos combinados son una extraordinaria herramienta para elevarnos espiritualmente. El cumplimiento de las mitzvot debe ser una disciplina que tenemos que tomar con alegría, no con pereza y mucho menos con desgano.

Una vez a William James el nombrado sicólogo y filósofo norteamericano le preguntaron una vez en la Universidad de Harvard que cuál consideraba él que era el descubrimiento más importante en el campo del desarrollo humano en los últimos cien años, a lo cual sin duda alguna de inmediato respondió: “Hasta ahora se pensaba que para actuar había que sentir. Hoy se sabe que el sentimiento aparece cuando empezamos a actuar. Este es para mi el descubrimiento más grande del siglo en el campo del desarrollo humano” En otras palabras lo podemos resumir como sigue: “El pájaro no canta porque esté feliz, es feliz porque canta” Esta mis estimados compañeros de sendero, es la diferencia. Esto quiere decir, según James, que aunque uno esté triste, abatido o deprimido, si empieza a actuar como si fuera feliz, acabará sintiéndose feliz. Contrario sensu si uno empieza a actuar como persona triste, bajando la mirada, bajando los hombros y lo que es igual, sientiéndose triste, logrará estarlo sin duda alguna en breve.

Y por qué traemos a colación todo esto se preguntarán los acuciosos , el punto es que si nosotros logramos hacer de nuestro judaísmo una motivación en si misma en nuestra vidas, tendremos el punto de apoyo como decía Arquímedes, para mover el mundo. ¿Y cuál mundo moveríamos? El espiritual desde luego y el que más nos interesa, ya que como sabemos y hemos aprendido de nuestros sabios, todos de bendita memoria, las cosas materiales se concretizan en la realidad porque antes lo han sido en el mundo espiritual. De manera que no debemos cumplir las mitzvot para ser felices, sino porque somos felices cumpliéndolas! Esa es la diferencia.

Nuestro judaísmo nos debe hacer felices, no por cumplirlo sino porque somos felices cumpliéndolo. Los rezos, las fiestas, el kashrut, la modestia y el Shabat entre otros nos deben motivar en demasía para hacernos felices cuando los cumplimos. La alegría y el gozo deben ser nuestro norte para poder llevar a cabo nuestro judaísmo. No celebramos Shabat porque hay que hacerlo, porque es una mitzva hacerlo, porque llegó ya el sétimo día y no podemos saltárnoslo, o porque se nos hace tan largo que no podemos ver la televisión o navegar por Internet o porque tenemos que rezar el Musaf alargando un poco más los rezos regulares. No, la respuesta no la podemos encontrar ahí, la respuesta está en la alegría que nos da cumplir con todo ello. Nos debe dar gozo y extremo contentamiento el celebrar un Shabat más, no es que el Shabat nos haga felices, -aunque en realidad debería- sino nosotros debemos estar felices para celebrarlo. Este ha sido el éxito del pueblo judío, que pese a todos sus sufrimientos y pesares, es feliz siendo judío y ello le ha permitido mantener su judeidad incólume por miles y miles de años a pesar de todo, solo así se han logrado mantener sus instituciones.

Gran razón tenía James en su adagio ya que lo que nos hace felices no es sentir sino el actuar es lo que verdaderamente nos lleva a la felicidad.
A manera de conclusión, debemos actuar y ponernos en marcha para encontrar en nuestro judaísmo una judeidad real, es decir, una alegría y felicidad en ser judíos y no que somos felices por ser judíos, que son dos cosas muy distintas. Ahora bien, el quid del asunto estará en descubrir que es lo que le pueda complacer más al Santo, si motivarnos para ser felices siendo judíos o estar felices porque somos judíos. Creo que la segunda opción es la respuesta, igual a lo que líneas arriba indicábamos acerca del canto del ave.

Parafraseando la cita podemos decir: “El judío no reza para ser feliz, sino que es feliz porque reza” “El judío no celebra Shabat para ser feliz, sino que es feliz porque celebra el Shabat” y así sucesivamente.

Entonces, lo que debemos buscar es precisamente ese punto de equilibrio, esa “piedra roseta” que nos descifre la manera correcta de actuar y hacer catapultar la alegría de nuestro ser hacia la ejecución de los actos concretos,, porque el hacerlos, es lo que realmente me hace feliz.

Yo, gabriel, no soy judío para ser feliz, sino que soy feliz porque soy judío!!!!!

Gabriel 

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