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por Gabriel

BREVES CONSIDERACIONES ACERCA DE IEHOSHUA 1:9

Muchas personas con un criterio errado por cierto, creen que los objetivos de la vida se pueden alcanzar con poco esfuerzo, que no es nada más de pedir y las cosas "caen del cielo". Sin embargo deseo profundizar en un versículo que nos brinda una guía extraordinariamente diáfana de la manera cómo “piensa” el Eterno en éstos casos. Específicamente me refiero a IEHOSHUA/JOSUE 1:9 .

Iniciamos la palabra del Eterno con una pregunta: “¿Acaso no te mandé...” El Eterno nos recuerda en este inicio de versículo que ya El, antes se había referido por igual en éste mandato. ¿No te había mandado ya? ¿No te había dicho ya? El Santo Bendito Sea pregunta, interroga con energía, con un aplomo producto del conocimiento de lo que El ha dicho ya. Cuestiona acerca de un mandato, no de un acto discrecional del hombre, sino de un mandato. ¿TE HE MANDADO LO RECUERDAS?

¿Qué fue entonces lo que el Eterno había mandado?

Continuemos: " sé fuerte y se valiente" Muchas veces en la vida reculamos con facilidad, nos echamos atrás con los primeros atisbos de una dificultad, dejamos la fortaleza de lado sin siquiera dar batalla o lucha ante un hecho de la vida. Algunas veces–por no decir la mayoría –nos rendimos sin siquiera iniciar la batalla, dejando atrás ese coraje, esa fortaleza y entereza que debemos tener ante la adversidad. Tenemos, que ser VALIENTES, animosos, dispuestos a arrostrar el peligro, a hacerle frente. Fuertes y valientes: esto en suma es lo que tenemos que ser: resistentes, con mucha energía, con esfuerzo si se quiere, es decir, con fuerza extra, con ex fuerzo, con más que fuerza y con coraje y valentía.

Continuemos: "no tengas miedo" sino más bien confianza, nada de temor a las sombras o a lo que viene. nada de sentirnos inquietos, nada que nos cause temor. En suma el Eterno nos manda, porque véase bien, en ningún momento nos dice: "si quieren sean fuertes y valientes y no tengan miedo" No, por el contrario nos manda, nos da una orden específica, TE MANDO... Leí una vez no recuerdo donde, que la gran mayoría de los miedos y temores que albergamos e incubamos en nuestra mente, dichosamente, nunca llegan a suceder, pasamos horas y días enteros a veces temiendo de cosas inexistentes, de entelequias absolutamente desfasadas de la realidad, que tienen solo sustento en nuestra imaginación y que alimentamos profusamente para que se engorden y alcancen lugar en el área de nuestro cerebro que está intrínsecamente relacionada con el temor. Creamos todo un vivero donde crece toda clase de posibilidades de temores, que quizás nunca lleguen a prosperar, pero que siempre están ahí intimidándonos y perturbando nuestra paz tanto física como mental.

"y no te acobardes", que no podemos echar atrás, que no podemos sentirnos amedrentados, y que no debemos permitir que nada nos cause miedo. De manera tal, que debemos ser valientes y no dar un paso atrás. La cobardía de alguna manera es ausencia de confianza en el Eterno, de echarnos atrás sin siquiera dar inicio a algo, o bien abandonar de manera abrupta una empresa iniciada, pero ante la presencia de Di-s y Su respaldo ¿a qué debemos temer?

En detalle el Eterno nos da un mandato:
1.- se fuerte
2.- se valiente
3.- nada de temor
4.- nada de cobardía

Ante estos mandatos que pueden transformar por completo toda nuestra vida y que quizás nos parezcan demasiado pesados, el Eterno nos da con amor y gran ternura la solución: nos pide que si somos valientes, fuertes, que no temamos y mucho menos que seamos cobardes El hará algo por nosotros, ¿qué cosa? Veamos.

Ante nuestro mejor empeño por hacer las cosas, ante nuestra valentía, ante nuestro coraje y falta de miedo y ante nuestro arrojo, el Santo de Israel ve que somos personas decididas, que no nos amedrentamos ante nada, que somos osados y valientes, de pie, de cara a la vida. Si así actuamos en todo nuestros actos "Adonai tu Di-s está contigo en todo lo que vayas"

Resumiendo, el Eterno nos recuerda un mandato, El nos ordenó ser fuertes, valientes, sin miedo y sin cobardía y que si así hacemos, hemos dado nuestro mejor esfuerzo, hemos hecho lo mejor de nosotros y como recompensa, el Santo Bendito Sea, va delante de nosotros, estará con nosotros, nos acompañará "en todo lo que vayas"

El Eterno nos dice en un gran acto de amor que si hacemos siempre nuestro mejor esfuerzo, si damos todo lo que podemos y todavía más, si damos un esfuerzo extra, si damos la batalla, la lucha, con coraje, valentía y sin miedo, EL nos respaldará y hará posible que las cosas por las cuales luchamos, sean una realidad. Pregunto ahora ¿qué más necesitamos si Di-s va delante de nosotros luchando nuestras batallas, peleando y hostigando nuestros enemigos?

Nuestro mejor esfuerzo debe estar siempre como fundamento para que el Eterno nos conceda lo que pedimos.

De ahí que no es válido el orar por orar, el pedir por pedir sin cumplir primero nosotros con el mandato divino. "¿Acaso no te mandé...?

Finalmente, si aún hay proyectos en tu vida que no se han concretado en la realidad, piensa en el mandato divino y si hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para lograrlo. Si no lo has hecho aún estás a tiempo de hacerlo y de ser obediente con el Eterno. Las cosas caen del cielo solo cuando nos hemos esforzado por ello, nada es gratuito, todo merece esfuerzo, incluso cuando hacemos nuestras tefilot diarias requerimos de un esfuerzo y suspender todas nuestras actividades cotidianas para dedicar tiempo y presentarnos ante el Eterno. Lo importante de todo esto es que El nos manda a tener confianza, valor y arrojo, no solo por ser un mandato divino, sino porque la confianza en Di-s y el lanzarnos a Sus brazos, tiene que ser un acto de plena confianza en El, de manera tal que si el Eterno va a estar con nosotros en todo lo que hagamos, El requiere que adecuemos nuestra conducta al tipo, es decir, que nos ajustemos a lo que dicha norma, porque es una norma divina lo que El está disponiendo, establece, de manera que es como una máxima o una fórmula matemática de las pocas que recuerdo –porque dicho sea de paso las matemáticas nunca fueron, son o serán mi fuerte- que si A es igual a B y B igual a C pues se deduce que A es igual a C. De manera tal que si cumplimos con la disposición que el Eterno ha instituido en Yehoshúa 1:9 las consecuencias siempre nos serán favorables porque la palabra del Eterno está empeñada en ello y como muy sobradamente sabemos, "Di-s no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta” (Bamidbar/Números 23:19)

Para concluir, siempre es deseable destacar que este esfuerzo nuestro siempre debe ser lícito y ajustado al ordenamiento divino, es decir, que esté enmarcado en los límites de lo permitido por el Eterno en su Torá y regulado de manera concreta en sus mitzvot, caso contrario estimo nos podemos quedar ni sangre en las venas y desfallecidos de agotamiento por el esfuerzo que se nos pide, que nunca lograremos más que el cansancio y el hastío y los posibles efectos de una tremenda frustración.

Gabriel 

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