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por Gabriel

EL VALOR Y EL PODER DEL INCIENSO

Nuestra tefilá diaria debe estar siempre pletórica de contenido, de devoción pero especialmente debe ser hecha con mucha atención, teniendo especial cuidado de cada palabra que pronunciamos y sujetando nuestra mente de sus exabruptos cotidianos y que se nos han hecho costumbre. La atención debe ser plena, comprendiendo profundamente el significado de lo que rezamos siempre teniendo en cuenta “delante de Quien estás”.

De todos es sabido que al no tener en estos momentos un templo donde recurrir y verter nuestras plegarias, hacer nuestros rezos y vaciar las cotidianas vicisitudes del alma, los rezos han venido a sustituir de manera cabal los sacrificios diarios que se elevaban como olor fragante al Santo de los Santos. Sin embargo cada uno de nosotros puede elevar las tefilot diarias con tanta concentración y devoción como entonces. Hay especialmente una sección de las tefilot contenidas en los rezos de la mañana y en la tarde que deben llamar muy particularmente nuestra atención para dedicarle la reverencia y la solemnidad del caso. Me refiero a la sección del Ketoret, del incienso y he hallado asaz fundamento en la Parashá Vayakhel del Zohar que es la que precisamente nos ocupa esta semana.

Veamos más en detalle para ver de qué se trata. Dice Zohar Parashá Vayakhel: “…quien olía el humo de la columna que ascendía del ‘productor de humo’- uno de los ingredientes de incienso- se volvía puro de corazón y dispuesto a adorar a su Amo: la mancha del mal espíritu desaparecía de él… Así el incienso poseía el poder de quebrar completamente el poder del mal espíritu en el hombre… y no hay nada en el mundo que tenga poder igual al incienso para aplastar al “otro lado”. Así leemos: “toma tu incienso y echa en él fuego de encima del altar, y pon incienso…porque de la presencia del Señor ha salido explosión de ira: la mortandad ha comenzado” (Bamidbar/Números 17:11) Porque nada es tan grato al Santo Bendito Sea, como el incienso, capaz de expulsar de la casa la hechicería y todas las malas influencias. Si perfumes preparados por hombres poseen la virtud de contrarrestar, con su aroma y emanaciones, los efectos perniciosos de cosas malas, ¡cuánto más puede hacerlo el Incienso! Es ordenanza del Santo Bendito Sea, firmemente establecida, que quien recita diariamente la sección del incienso y reflexiona sobre ella, será salvada de todas las cosas malas y brujerías en el mundo, de todas las deformidades y malas imaginaciones, de malos decretos y de la muerte. No le afectará daño alguno ese día, porque “el otro lado” no tiene poder sobre él. Pero se debe leer con devoción.

R. Simón observó: si la gente conociera cuán preciosa es para el Santo, Bendito Sea, la ofrenda del Incienso, tomaría cada palabra del pasaje donde está encuadrada y haría de ella una corona para las cabezas, una corona de oro. Y quien la estudia debe reflexionar profundamente sobre la manera en que se llevó a cabo; y con recitarla diariamente con devoción un hombre merece una parte en este mundo y en el mundo por venir y aleja la muerte de él mismo y del mundo, y es salvado de todos los castigos en este mundo, de los “malos lados”, del castigo de la Guehena y de poderes extraños. Cuando la columna de humo ascendía del incienso que era quemado, el sacerdote veía las letras místicas del Nombre Divino ascendiendo a lo alto en esa columna. Entonces numerosas legiones santas rodeaban la columna en todos los lados hasta que salía en medio de luz y alegría a la región donde difundía júbilo y unía el mundo superior y el mundo inferior en una unidad completa, logrando con ella expiación por el mal espíritu del hombre y por la idolatría, que es del “otro lado”

Como podemos ver nada es posible adicionar a tan explícitas palabras que nos ilustran de manera diáfana el verdadero significado del incienso, de manera tal que con esta breve referencia nos debe llamar la atención que cada vez que lleguemos a esta sección, pongamos especial atención y detallemos como quien observa una bella pintura y descubre los matices y los colores, una a una las palabras del rezo, teniendo en mente el verdadero significado de lo que hacemos, no de manera maquinal ni en tediosa repetición, sino con devoción. Las palabras recitadas de esa manera, con kavaná, con esa intención sana y sincera que procede tanto del corazón como del alma, lograrán en nuestras vidas cambios radicales que iremos viendo conforme vayamos venciendo las vicisitudes que nos aquejan, cuando cesen nuestros sufrimientos y la tristeza y el suspiro sean desterrados de nuestra vida. Cuando logremos vaciar nuestra mente de los contaminantes que hemos depositado allí, como material radiactivo tóxico que nos envenena y destruye internamente, en esa misma medida, lograremos concentrarnos en la tefilá y apreciar y saborear de manera plena lo que es nuestro rezo diario, y alcanzando como vimos, inmunidad ante la muerte y nada ni nadie tendrá poder sobre nosotros.

Estoy seguro mis amados del Eterno, que mañana cuando estemos rezando Shajarit y lleguemos a esta sección, toda nuestra atención estará centrada y focalizada en ella y que nuestro rezo no será algo cotidiano y rutinario sino muy por el contrario, una acción reverencial, devocional, pletórica de contenido y en la cual inmiscuimos el corazón y el alma y centraremos toda la atención en ello y haremos de nuestros rezos un ejercicio dinámico y positivo en recuerdo del ketoret que se ofrecía todos los días al Santo Bendito Uno en el Templo y ascendía como olor fragante ante el Trono del Eterno.

Gabriel 

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