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por Gabriel

ALEGREMOS NUESTROS CORAZONES

El Eterno, Santo Bendito sea, es la fuente principal de toda alegría, de ahí que todo nuestro servicio a El, debe ser hecho con alegría, con ese gozo que no solo emana del corazón sino que fluye desde el alma y que siendo la Fuente la Alegría plena, todo lo que se desprende desde y hacia la Fuente debe ser con igual alegría. Este razonamiento tiene su fundamento en Tehilim 100:2-3, donde de una manera excelsa se nos dice: “Servid al Eterno con alegría. Venid hacia Su presencia con canciones”.

No solamente los Tehilim nos hablan acerca de la alegría del servicio al Santo sino que podemos hallar igual sentido en el mismo Zohar, cuando de manera absolutamente diáfana nos indica que la misma Shejina del Santo solo puede posarse donde haya alegría. Pero y de dónde aprendemos esto: “La Shejina solo mora en un espacio perfecto, que contiene los aspectos del alma, nefesh, ruaj y neshamá de la persona, y ha perfeccionado sus rasgos de carácter. No mora en algún espacio que carezca de algún aspecto del alma, ni en un espacio tachado por los pecados del hombre, ni en un espacio triste-en una persona que está deprimida- sino en un espacio que haya sido preparado para este propósito, en un espacio alegre”

Hemos aprendido por el Midrash que todos aquellos años que Yosef ben Yacoov estuvo alejado de su padre en Mitzraim, la tristeza y el dolor y el abatimiento que esto ocasionó a su anciano padre, hicieron posible que la Shejina del Santo Bendito Uno se alejara del patriarca, significando ello que como hemos visto, el Eterno solo habita dentro de una persona alegre, no dentro de alguien que haya sido alcanzado por la tristeza y el suspiro.

Estos estados emocionales son tremendamente perjudiciales ya que nublan nuestro espíritu e impiden que las fuerza divinas del Eterno se permeen y nos fortalezcan. Al alejarse la Gracia de Di-s de nuestras vidas, se marcha la Luz y la oscuridad se apodera de nosotros, sumiéndonos en las tinieblas más espesas y desconocidas. De manera que a medida de una primera conclusión, podemos afirmar que la “Alegría” proviene del Eterno si somos cumplidores de Torá y de los preceptos, ya que hemos aprendido que la alegría más intensa proviene del cumplimiento con agrado de una mitzvá. Y resalto “agrado” porque una mitzvá se puede cumplir de muchas maneras pero solo nos será válida aquella que sea verificada con suma alegría y deseo verdadero de cumplirla. Hay que hacernos a la idea que el servicio a Hashem lo estamos haciendo con el gozo y el contentamiento como si lo estuviéramos haciendo a un rey o dignatario terrestre, de la misma manera como cumplimos con gran gozo el poder servir alegremente a un simple mortal, con mucho mayor gusto tenemos que hacerlo si es para el Eterno quien es Rey de Reyes. De igual manera debemos reconocer que todos los seres en el cielo sirven al Eterno con alegría, con gozo y, lo más importante, ellos están contentos de cumplir su voluntad, la de servir a su Creador. Los cielos se colman de alegría cuando sirven al Eterno, sus ángeles se llenan de gozo y alegría por servirlo y todo el cielo irrumpe en gozo y alegría, de manera que todo lo que rodea al Santo y El mismo están rebosantes de alegría.

Lo importante que sepamos conocer nuestros estados de ánimo y atisbar cuando se nos acerca un momento de duda, desesperación, perturbación, tristeza o bien una fuerte tentación. En esos momentos tenemos que sacar fuerzas de nuestro interior, no podemos enfrentar los pensamientos negativos y perniciosos con las fuerzas físicas, es tarea inútil. No podemos luchar contra estos pensamientos y sensaciones fuera de nosotros, más bien si hacemos abandono de nuestra fortaleza, nos volveremos volubles y muy posiblemente dichos estados nos llevarán a muchas cosas más. Tenemos que entrar en nosotros, en nuestro interior y desde ahí clamar al Eterno, conectarnos con la Fuerza Primaria, con la Fuente de todo Poder y desde ahí erguirnos y envalentonarnos para emprender la lucha. Es momento de unirse al Eterno, de mantenernos en silencio y esperar Su fortaleza para seguir adelante y sacar de nosotros esos pensamientos y sensaciones negativas. Esta lucha nos hará fuertes, nos volverá GUERREROS DE LA LUZ. “La esperanza de los justos es alegría” (Mishlé 10:28)

Esta lucha diaria por trocar nuestros pensamientos y sensaciones negativas en positivas, ese caminar hacia mejores senderos que nos conduzcan al Eterno, nos debe llenar de gozo y alegría, nos debe acercar más al Santo Bendito Uno. Este acercamiento nos fortalecerá y nos hará victoriosos. Esta victoria será producto de ser proactivos y no reactivos ante los tremendos juegos mentales que nos acosan a cada instante y llegaremos a alegrarnos a diario. “Y nos alegraremos todos nuestros días” (Tehilim 90:14)

Amados de Hashem, desterremos la tristeza y los pensamientos negativos de nuestras vidas, pongamos delante pensamientos positivos, sanos, frescos, radiantes de luz y comprobaremos en nosotros la fuerza activa de Di-s.

Padre amado: “Hazme escuchar gozo y alegría” (Tehilim 51:10)

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