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DESDE DE MI VENTANA

A través de mi ventana logro observar gran cantidad de pájaros que se posan en la terraza, en estos días les tire unas migas de pan y se acercaron muchos (alrededor de 20), así que se volvió casi una rutina de tirarles semillas, arroz o migas de pan, tanto que hay días que cantan como para avisar que ya llegaron, pudiendo llegar o sobrepasar 30 pájaros de diferentes especies.
Uno de los días que echaba arroz que había quedado de unos días atrás, observe como, aunque había suficiente para todos, unos se peleaban entre sí, y en su afán de no dejar a otros comer, ellos mismos dejaban de comer porque cuando terminaban de pelear, ya los otros se había acabado la comida, así que en verdad evitaban que uno u otro comieran algo, pero ellos mismos tampoco ingerían nada.
Otra cosa que pude observar es que las peleas sucedían entre los que eran de igual especie, no se metían con otras especies, más grande o más chicas que ellos, sólo con los que eran iguales a ellos.
Me hizo pensar y reflexionar que esa era una característica que tenemos los seres humanos también.

La Naturaleza instintiva del hombre es dejarse guiar por el alma baamit (animal) que es la que activa los instintos básicos del individuo. Sin embargo, el hombre es la creación superior de Di-os con la que culmino el sexto día la creación del mundo, nos dio las “herramientas” para que supiéramos controlarnos y no dejarnos llevar por los instintos básicos, como el caso de los pajaritos a las que frecuentemente imitamos, al pelear con otros por cosas realmente banales o que alcanza para compartir con todos.

“Mantén tu atención concentrada principalmente en “dar” en lugar de “tomar”. Cuando tu objetivo sea el de ayudar a tu compañero, siempre encontrarás oportunidades para cumplir tu meta, indirectamente tú también te beneficiarás, ya que la gente tiende a actuar en forma recíproca frente a una conducta positiva. “
( Rabí Zelig Pliskin).

El decimo mandamiento justamente dice:
“No codiciaras la casa de tu prójimo, no codiciaras la mujer de tu prójimo, ni tu siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.”

La naturaleza siempre está dispuesta a darnos, si sembramos, cultivamos y cosechamos tendremos de la naturaleza lo que queramos sembrar. Con los niños es igual todos nacen con un potencial, está en sus padres sembrar en esa posibilidad y potencial las mejores semillas, de amor, fe, respeto, desarrollar sus capacidades
En la medida que aprendamos a vivir y dejar vivir, a compartir y no querer tener lo del otro, a aprender y enseñar, a respetar y a ser tolerantes con otros, aprendamos a dar y enseñemos a dar, en esa medida estaremos sembrando la semilla del compañerismo y amor al prójimo y construyendo un mundo mejor.

Nelly kaufman de Klein
http://nellyklein.blogspot.com/
 

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