Comidas Tradicionales Judías

Sección de intercambio de 
Comidas Tradicionales Judías

Comer kosher 

Kashrut, 3° parte.

Ahora que muchos de nosotros entendemos las razones aparentes y ocultas de la kashrut, ahora que entendemos que D’s nos da la posibilidad de conectarnos con planos superiores a través de nuestra alimentación y que lo que comemos influye positiva o negativamente en nuestra alma, tal vez queramos adoptar la kashrut como una forma de vida. 

Sin embargo, creo firmemente que todos los cambios deberían ocurrir en forma gradual. Un paso a la vez, un pequeño cambio cada día, respetando los tiempos de cada miembro de la familia, sin presionar. De lo contrario se corre el riesgo de descorazonarse o de tomar decisiones demasiado radicales que suelen no durar demasiado. 

Antes que nada, es importante conversar con cada miembro de la familia, hablar sobre el significado de la kashrut, preguntar, investigar, asesorarse con un rabino o con alguna otra familia que haya adaptado este estilo de alimentación. Ver de qué manera concreta afecta sus vidas, preguntarse cosas prácticas como qué pasa con los cumpleaños de los niños?, las invitaciones a la casa de algún amiguito?, las meriendas del colegio (en caso que no vayan a un colegio judío). Qué pasa con las comidas de negocios?, las reuniones sociales?, la lista del supermercado???

Todo ello involucra no pocas incomodidades, pero seguramente estarán de acuerdo conmigo en que todo aquello que vale la pena, va de la mano con algún pequeño o gran sacrificio. 

En mi casa aún estoy enseñando poco a poco los fundamentos de esta dieta, mi cocina dista mucho de ser kosher y paso gran parte de mi tiempo contestando los "por qués?" de mis pequeñitas. Es una labor lenta que muchas veces se complica: vivo en un barrio absolutamente cosmopolita. Hay católicos, árabes, evangélicos, niños y niñas, equipos de fútbol, grupos de scout, mamás que trabajan y otras que son amas de casa, en fin. Súmenle a ello que mis hijas van a un colegio laico, donde, nuevamente conviven muchos niños de credos distintos, siendo ellas una minoría. 

Por ello, hemos conversado acerca de nuestra identidad como judíos, y ellas han podido reconocerse como "distintas", no mejores, no peores, sencillamente "diferentes". 

Hace años atrás, mucho antes de que nacieran las niñitas, nunca hubiese imaginado mi vida sin camarones!!!!, los mejillones me hacían salivar profusamente y era capaz de comerme casi cualquier bicho marino sin pestañear. 

El cambio se fue produciendo de a poco. En la medida que íbamos acercándonos a la sinagoga, a entender las razones, a crear un espacio permanente donde sintiéramos la presencia de D’s. 

Nunca comimos cerdo, tal vez esa era la única regla intrínseca que nos relacionaba con nuestras raíces y nos distinguía como judíos, sin embargo el cambio estaba por comenzar. 

El primer paso fue cocinar algo especial para los días viernes. Darse el tiempo para ir al almacén kosher, comprar vajilla especial para ese día, etc.

Hace poco más de dos años, un día domingo que honestamente no tenía ganas de cocinar, llamé por teléfono para pedir una pizza... Nuestra favorita, la de carne con queso mozzarella.

...cuál no sería mi sorpresa cuando al ponerla encima de la mesa, me llevé una reprimenda de parte de mi Mijal (entonces de 6 años) "cómo puedes poner eso en la mesa, mamá?!". 

Exactamente, cómo podía???. Respuesta: ya no podía. 

En ese momento decidimos que no volveríamos a mezclar lácteos con carnes. Y eso suponía que desde ese momento en adelante, habría que ser extremadamente cuidadoso al planificar nuestros menús, habría que fijarse en las etiquetas de cada alimento envasado y buscar opciones, aprender a cocinar de nuevo y despedirse de antiguas recetas....aaaahhhhh aquél strogonoff!!!!, ese pollo estofado con salsa de champiñones.....las hamburguesas del McDonalds que acompañábamos con deliciosos milk shakes de chocolate!!!!....

Nuestras hijas han sido decisivas en este camino. Sus logros, sus decisiones, nos llenan de orgullo y nos animan a seguir adelante. Siendo tan pequeñitas, su sentido de responsabilidad y autodisciplina es nuestro modelo a seguir. Quiero decir que si dos niñitas de 6 y 8 años son capaces de pararse frente al mundo y tomar decisiones, creo que lo menos que podemos hacer como padres es apoyarlas y sentirnos felices de sus logros. 

En más de algún cumpleaños he recibido comentarios como éste, de parte de la mamá del festejado: 

"Mijal me pidió que le sacara el jamón al sandwich" o

"Yaelita me preguntó de qué estaban hechas las salchichas de los hotdogs...para otra vez ya sé que debo tener salchichas de pavo" o

"Tus niñas no quisieron probar la pizza (con pepperoni) y se llenaron de papas fritas!"

Todos quedan muy impresionados con su responsabilidad y madurez. Otros, me preguntan cómo puedo someter a mis pequeñas a situaciones tan complicadas y la verdad, es que es difícil de explicar que ha sido un proceso muy lento y gradual, sin imposiciones, donde cada uno ha ido a su propio ritmo. 

Quiero decir que me siento absolutamente inspirada por estas dos almitas que tuve la suerte de recibir como mis hijas y me siento agradecida por todo lo que me han enseñado mientras las ayudo a crecer.

Aún nos queda mucho por andar, por aprender, por poner en práctica, pero tal como lo dije desde un principio, todo ha sido poco a poco, un pasito a la vez...

...nuestro último gran "logro" ocurrió cuando nos dimos cuenta que ya que estábamos haciendo un esfuerzo al hacer una comida especial, como no íbamos a poder recitar una brajá antes de comer? Eso nos ha llevado a recitar hamotzi y netilat iadaim cada vez que nos sentamos en la mesa...una complicación más??? Tal vez para algunos, para nosotros ha significado llenar nuestras vidas de la presencia de D’s.

Ahora que se aproxima Pésaj pienso en su significado: La fiesta de la Libertad. Librarnos de ataduras, del pasado, de lo que no me hace bien....creo que ha llegado el momento de dar "el gran paso" y me encuentro felíz comprando loza nueva, kasherizando todo lo que se pueda, limpiando y fregando para darle la bienvenida a la libertad de elegir qué es lo que mi familia y yo nos llevamos a la boca.

En eso consiste esta dieta, este estilo de vida, en darse cuenta, tomar conciencia, restringirse y obtener satisfacciones más allá de lo esperado. 

Tomar conciencia y recibir. D´s sabe lo que es bueno para mí....

Carolina

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