Comidas Tradicionales Judías

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Comidas Tradicionales Judías

Acerca de la comida judía
por Carolina

Si hay un aspecto que pudiéramos definir como un factor común en la comida judía ese aspecto es la ADAPTACIÓN. 

La comida judía es la comida del mundo, y se ha desarrollado de acuerdo a los vaivenes de continuos cambios originados por migraciones, expulsiones y llegadas de familias inmigrantes a sus nuevos hogares. 

En estos lugares, según explican las abuelas, había que cocinar de acuerdo a nuestras tradiciones, pero adaptándonos poco a poco a los productos locales, a lo que había disponible y por supuesto, con un presupuesto bastante limitado. 

De ese modo, por ejemplo, en Alemania el aceite era un producto prohibitivo por su alto precio. La solución fue la creación del Shmaltz, o grasa de pollo derretida que se almacenaba en botellas hasta poder utilizarla. En el sur de Polonia, una región productora de remolacha, se desarrolló el gusto por la comida dulce y así tenemos que los descendientes de esas familias, agregan generosas cantidades de azúcar a sus platos, incluidos platos de pescados y carnes. Los países mediterráneos sazonan con variedad de hierbas frescas y aceite de oliva, mientras que los europeos lo hacen con especias. 

Otro ejemplo de cómo la capacidad de adaptación y creatividad fue capaz de producir comidas deliciosas, ocurrió cuando el impuesto a la carne kosher fue tan alto que las familias judías en europa se vieron obligadas a adquirir los “desechos” o cortes que por ser extremadamente duros eran descartados por los carniceros. 

Poco a poco, las madres de esa época se dieron cuenta que si cocían esas carnes en un estofado, muy lentamente y por largo tiempo, el tendón de la carne se transformaba en gelatina y como resultado obtenían carnes blandísimas y extremadamente sabrosas. De esa época proviene el Cholent, que tuvo tanta aceptación que España lo adoptó y lo rebautizó con el nombre de “Cocido español”, agregándole, por cierto, carnes de cerdo. 

En el caso de los sefaradíes que por siglos convivieron con árabes en España, la adaptación surgió de manera natural puesto que los musulmanes también observan normas religiosas en su alimentación y en la hospitalidad: la comida se selecciona de acuerdo a normas religiosas, se bendice, se come solo con la mano derecha y la atención a sus invitados también tiene una connotación religiosa.

Además, muy pocas veces incluyen el cerdo o los mariscos en su dieta, optando por el cordero y en ocasiones el pollo. Así, fue muy fácil adoptar platos de nuestros vecinos árabes y hacer nuestras sus tradiciones, hasta nuestros días con deliciosas verduras rellenas, pastelitos de hoja y almíbar, legumbres y otros. Cabe destacar que esta cocina además era barata. La creatividad y la necesidad la convirtieron en algo especial: ¿a quién se le ocurriría comer las hojas amargas y duras de la parra???

Como resultado, ambos vecinos se beneficiaron con la riqueza culinaria del otro. La alta estima por la comida sefaradita se refleja en el dicho árabe: “Duerme en una cama Cristiana y disfruta comida Judía”.

La omama hacía mucho con muy poco. 

La omama, la abuela de mi marido, siempre nos hablaba de su llegada a este país, procedente de Alemania, donde, por milagro pudo escapar de los horrores de la guerra y la persecución nazi. 

Su llegada a este nuevo mundo, no fue fácil. Ni ella ni su marido hablaban nuestro idioma, las costumbres eran otras y el dinero escaseaba. 

Sin embargo, aprovechando la abundancia de productos locales y el ingenio que otorga la escasez, podía producir platos sabrosos y baratos: Un huevo batido y mezclado con un poquito de leche alcanzaba para la masa del strudel y para pintarlo por fuera. Las cáscaras de verduras y los huesos del pollo se hervían por horas para obtener un caldo que servía de base para otras preparaciones. 

Los restos de puré se mezclaban con cebollas y con esto se rellenaban los discos de masa que conocemos como borekas. 

Nada se desperdiciaba, todo se aprovechaba. Aún las cáscaras de las naranjas se remojaban en alcohol para producir licor! 

Deberíamos aprender de nuestras abuelas, recordar cuando los tiempos eran difíciles y dar gracias a D's por toda la abundancia y sus bendiciones!!!

Carolina

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