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EL SHABAT Y LA LECTURA DE LA TORA

El Shabat, es el día que el Eterno otorgó al pueblo judío, para descansar de la actividad cotidiana, y abocarse a la espiritualidad. 

Esto consta explícitamente en la Biblia, pues es el quinto de los diez mandamientos otorgados por el Eterno a Israel: “Recuerda el día de Shabat para santificarlo. Seis días  trabajarás y harás toda tu labor, y al día séptimo es Shabat para el Eterno, tu Di-s; no  harás ningún trabajo, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, tu animal, y el peregrino que  esté en tus portones. Porque en seis días hizo el Eterno los cielos y la tierra, los mares y todo lo que hay en ellos, y descansó el día séptimo, por eso bendijo el Eterno al día de Shabat y lo santificó” (Éxodo 20: 2)

Como vimos, se trata de un precepto muy importante, por lo tanto, se debe hacer mucho hincapié en la correcta observancia del mismo.

ALGUNOS DETALLES

El Shabat comienza cuando cae la tarde del Viernes, y se prolonga hasta la salida de las estrellas del Sábado.

Por lo tanto, antes del atardecer del Viernes, todos los integrantes de la casa se asean en honor al Shabat. Luego, cuando se acerca la caída de la tarde, las mujeres encienden las velas y acondicionan la mesa para la cena. En tanto los varones, asisten al Beit Hakneset, que es el lugar de reunión de la congregación, en el cual entonarán canciones para recibir al Shabat, y recitarán alabanzas. Luego todos se saludan, se desean un “Shabat Shalom”, y retornan a sus casas.

Al regresar, encuentran las velas encendidas, la mesa servida, y las mujeres aguardando ansiosas para comenzar la velada. En ese momento, los presentes entonan las estrofas de “Shalom Aleijem”, una canción que se canta para recibir a los ángeles que acompañaron a los varones hasta la casa. (Talmud Shabat 119) 

Tras entonar el Shalom Aleijem se comienza el “Eshet Jail”, un himno compuesto en homenaje a la mujer virtuosa, que es comparada a la Torá.

Tras estas canciones, el anfitrión recita las palabras del Kidush, que es el homenaje de santificación del Shabat, sosteniendo una copa de vino. Al culminar toma asiento, bebe la mayoría de lo que hay en la copa, y reparte un poco de vino a cada uno de los presentes, para que participen del precepto.

Inmediatamente después, todos realizan la ablución de manos, y se sientan a la mesa para comer pan, dando comienzo a través de ello, a la cena del Shabat.

Se disfrutan de las delicias que hay sobre la mesa, y al acabar el primer plato, se entonan hermosas canciones que hablan del Shabat como así del deleite y la santidad de ese día. También se pronuncian palabras alusivas o comentarios sobre la sección del Pentateuco que se lee en esa semana. 

A continuación, se sirve el segundo plato, se entonan más canciones y también se platica amenamente. Finalmente llega el tercer plato, si lo hay, y por último el postre.

Tras la cena, se recita la bendición final para después de comer pan, y se da por culminada la velada. En ese momento, cada uno disfruta del Shabat según el programa que elaboró. Algunos deciden estudiar en ese tiempo, otros descansar, y están aquellos que prefieren salir a caminar y disfrutar de la paz reinante en este día, sin pensar en trabajo ni otras cuestiones propias de los días hábiles. Este día es distinto a todos los demás, solo hay en él placer y espiritualidad.

LA MAÑANA

Por la mañana, los varones asisten al Beit Hakneset, y también muchas mujeres suelen hacerlo. Allí entre otras cosas, escucharán la lectura de la Torá.

En el momento de comenzar la lectura, todos están presentes, y el silencio reinante es absoluto. Ya que se trata de un precepto muy importante y amado por los hijos de Israel.

Para poder comprender más profundamente este precepto tan preciado y valioso, veremos a continuación en forma sintética, en que consiste, y cómo el mismo fue instaurado.

En el Talmud de Jerusalén se explica: “Moshé decretó para Israel, que lean la Torá en los días de Shabat, en los días festivos, en los principios de mes -Rosh jodesh- y en los días intermedios entre el primer y último día de la festividad -Jol HaMoed-. 

Esto que dijimos se aprende del versículo: “Dijo Moshé los plazos del Eterno a todo Israel” (Levítico 23: 44). 

En tanto, el profeta Ezra decretó para Israel que lean la Torá los días de la semana, segundo (Lunes) y quinto (Jueves), y también en la plegaria vespertina -Minjá- de Shabat”. (Talmud de Jerusalén, Meguilá 4a) 

En el Talmud de Babilonia se cita una enseñanza que revela el motivo del decreto de Ezra: El versículo declara: “Caminaron tres días por el desierto y no hallaron agua” (Éxodo 15: 22) – los intérpretes dedujeron: el término ‘agua’ se refiere a la Torá, por lo tanto, deducimos que, al ser que caminaron tres días sin Torá desfallecieron.

Este suceso indujo a los profetas que había entre ellos, a decretar, que la Torá sea leída en Shabat. Luego se interrumpe (no se la lee) el día primero (Domingo), y se lee el día segundo (Lunes). Posteriormente se interrumpe en los días tercero (Martes) y cuarto (Miércoles), y se la lee en el día quinto (Jueves). Y se interrumpe en la víspera de Shabat (Viernes), para que no pasen tres días sin Torá, y no desfallezcan (Babá Kamá 82a).

La cita talmúdica mencionada enseña, que el decreto concerniente a la lectura de la Torá es muy antiguo. Sin embargo, la división del Pentateuco -Torá- en cincuenta y cuatro secciones -parashiot-, fue realizada posteriormente. 

En el Talmud se enseña, que en la tierra de Israel acostumbraban culminar la lectura de la Torá, una vez en tres años. Pero la costumbre que se expandió por todo Israel es, tal como se leía en Babilonia, donde culminaban la Torá en un año. (Talmud, tratado de Meguilá 29b)

En tiempos de la Mishná, todo el que ascendía a la tarima para leer, leía por sí solo del rollo de la Torá. 

Además, eran recitadas solamente dos bendiciones en toda la lectura de la Torá: quien ascendía primero, recitaba la bendición estipulada para antes de la lectura: “Bendito eres... que nos eligió... ”, y el último recitaba la bendición posterior a la lectura: “Bendito eres... que nos dio la Torá verdadera... ”. Es decir, el que abría el rollo y comenzaba a leer, recitaba la bendición anterior, y el que culminaba la lectura recitaba la bendición final (Meguilá 21b). 

Tiempo más tarde, los sabios decretaron que todo el que sube a leer la Torá, recita la bendición anterior y posterior. El motivo fue explicado en el Talmud: por causa de los que entran y los que salen. Es decir, para que los que entran y los que salen del recinto en medio de la lectura, mientras sube el que leerá y desciende el que leyó, no piensen que no se recita ninguna bendición antes de la lectura y después de la misma.

Luego, cuando los sabios advirtieron que muchos ya no sabían leer la Torá apropiadamente, formularon un nuevo decreto, consistente en que haya un lector de la Torá fijo, experto en la lectura y las entonaciones. Él sería el encargado de leer al público, en lugar del que asciende a la Torá, y éste leerá simultáneamente, pero en voz baja. Exactamente este, es el proceder que se estila en la actualidad.

Destaquemos también, que en tiempos de la Mishná y el Talmud, era costumbre que el traductor se paraba al lado del lector de la Torá, y traducía cada versículo al arameo, que era la lengua hablada por el pueblo en ese entonces.

LA AFTARÁ

Luego de leer la Torá, se lee la Aftará, consistente en un fragmento extraído de uno de los libros de los profetas. El mismo está relacionado con lo abordado por la parte de la Torá -parashá- que se lee en esa semana, o con el día (en caso que sea un día especial, por ejemplo, un día festivo, un ayuno público, etc.).

Respecto a la lectura de la Aftará, existen varias opiniones acerca de su origen y motivo. 

La opinión más aceptada es, la que sostiene que la Aftará fue instaurada en época de la inquisición, cuando hubo severos decretos contra Israel, siendo uno de ellos, la prohibición de leer la Torá. En ese momento, los sabios decretaron que se lea un fragmento de uno de los libros de los profetas, el cual tenga relación con la porción de la Torá que debía leerse en ese momento. 

Asimismo, decretaron que sean leídos veintiún versículos, en equivalencia a los siete varones que eran llamados cada Shabat para que asciendan a leer la Torá, los cuales leían por lo menos tres versículos cada uno. También decretaron que se reciten bendiciones antes de la lectura de la Aftará, y a posteriori.

Tiempo más tarde, cuando el estatuto que prohibía la lectura de la Torá fue abolido, no se anuló el decreto de los sabios de la Aftará. 

Pero tampoco dejaron todo como estaba, pues añadieron un agregado tras la lectura de la Torá, consistente en que cuando se culmina la lectura de la misma, asciende un octavo individuo -Maftir- y lee un trozo de la Torá. Hicieron esto en honor a la Torá, para no igualar el honor de los libros de los profetas a la Torá. (Abudraham, Sefer HaTishví)

Por eso el que asciende como Maftir, recita la bendición anterior y la posterior, como cualquiera que asciende para leer la Torá y luego lee la Aftará. Además, para que haya una distinción, los sabios decretaron que el Maftir lea lo mismo que leyó el último que ascendió para leer la Torá. 

También acerca del nombre de la Aftará existen diversas opiniones. Hay quienes sostienen, que es, porque en el momento del decreto se eximían a través de la misma, de la obligación de leer la Torá. (En hebreo ‘se eximían’ se dice -maftirim- término este, del cual surge la denominación Aftará). Y hay quienes sostienen, que se llama así porque con ella ‘se completa’ la lectura de la Torá. 

Esta es una breve reseña de la causa por la cual se lee la Torá en Shabat.

TRAS LA LECTURA

Luego de la lectura de la Torá, se recita una plegaria llamada “Musaf”, tras lo cual todos se retiran a disfrutar del almuerzo de Shabat.

Cuando llegan a la casa, el anfitrión recita kidush, realizan la ablución de manos, y se sientan a la mesa a comer pan, y disfrutar del almuerzo.

En el transcurso de la comida, se entonan canciones de Shabat, y se brindan explicaciones o comentarios de temas de Torá. También se platica de asuntos diversos, y se intercambian opiniones. En este día tan especial, la familia aprovecha y disfruta estando juntos, compartiendo sus vivencias y emociones.

Por la tarde se estila escuchar un breve pasaje de la Torá y también disfrutar de la tercera comida del Shabat -Seudat Shlishi-.

Luego, cuando salen las estrellas, se recita la ceremonia de despedida al Shabat. La misma recibe el nombre de Abdalá, y se la efectúa sobre una copa de vino, que será bebida por el que recitó la Abdalá. 

Esta es una breve reseña de Shabat. Confiamos en que fue de vuestro agrado, y sirvió para comprender un poco más la importancia de celebrar correctamente este día tan importante.

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