Celebraciones

Tan sólo un Amor

“Puedes elegir del kiosko el dulce que más gustes. Eso sí: tan solo puedes llevarte uno; no lo olvides: tan solo uno”, le decía Dafna a su hijo, mientras lo miraba fijamente a los ojos, como diciendo: “te conozco y sé que querrás llevarte la tienda completa”.

Jaim estaba realmente confundido. Bajaba su mirada como sin saber qué hacer. ¿Cómo podría elegir una golosina, cuando al menos veinticinco llamaban su atención?, ¿cómo podría hacerle frente a los tan variados y ostentosos colores del packaging que los más preciados dulces escondían en sus envoltorios?

La historia de Jaim no es un “juego de niños”. Para nada. En las más variadas situaciones cotidianas, solemos comportarnos como él.

Elegir significa decidir. Decidir significa descartar. Descartar significa dejar de lado. Y dejar de lado no siempre resulta tarea sencilla. Y más, cuando a la elección de pareja nos referimos.

En una sociedad consumista, en donde la publicidad nos bombardea constantemente con mensajes explícitos de consumo, en donde se idealiza la perfección como meta, como fin, no debe sorprendernos por qué a tantos jóvenes (y no tan jóvenes también…) les cuesta decidirse a la hora de formalizar una relación.

La ambición por probar de todos los “gustos y colores” dificulta la elección. Cuesta elegir sabiendo que la pareja no será perfecta, que le faltará una u otra cosa, ya sea física, de personalidad o actitudinal. “Es que a mí me gustan los altos de ojos celestes… no es que él sea bajo, pero tiene ojos marrones”.”¿Y si existe alguien mejor?”.

Si elegir es complicado en un kiosko, en mayor medida a la hora de elegir una carrera universitaria, cuánto más aun lo es, cuando nos referimos a la elección de la “otra mitad”.
A diferencia de las otras, la pareja es –esperemos- para toda la vida. Un compañero/a con el cual elegimos compartir nuestro futuro, con proyectos en común y caminos juntos a recorrer.
El cine, junto a las telenovelas y la ficción tampoco favorecen en este aspecto: muchos jóvenes piensan que para saber a ciencia exacta si aquel o aquella es su “alma gemela”, se debe sentir por él/ella rayos y centellas en el corazón. Sentirse obnubilado, con el flechazo a flor de piel (como en las novelas de la tarde…) cuando en realidad, es justamente ese sentimiento el que, por lo general, nubla la visión, imposibilitando observar a la persona tal cual es, tal cual su esencia.

Quizá debamos romper con el ideal con el que fuimos formándonos desde pequeños, aquel que imaginaba al “príncipe azul” o a la “Cenicienta” como posible candidato/a, en donde la muchacha se sentía profundamente enamorada del galán, que conquistaba su corazón tan dulce y románticamente.

Los defectos existen y nadie de nosotros queda exento de ellos. ¿Podremos convivir con aquellos? Será una decisión que cada uno de las partes deberá solucionar lo antes posible, pero jamás se debería seguir una relación pensando o pretendiendo que el otro cambiará. Eso no es amor. El amor verdadero es incondicional. Ni pretencioso ni crítico. El amor es una declaración profunda que a viva voz grita: “¡te quiero tal cual eres! Con tus virtudes y tus defectos. Te querré así; para yo amarte sólo debes ser tú. Nada más fácil que eso”. Un amor condicionado es un amor estrangulado; no lleva a ningún lado. Una relación con un manipulador y una víctima sometida. Una relación condenada al fracaso.

El inconformismo generalizado del cual somos padecientes directos, lo vemos plasmado en las “estados” por los que transitamos:
Cuando estamos sin pareja, envidiamos a los que sí lo están.
Cuando estamos en pareja, buscamos sus defectos y nos preguntamos si no existe algo mejor.
Y cuando nos casamos... (mejor ni pensarlo…)
El ser humano se ha convertido en un eterno hambriento.

Avanzar una relación sin contemplar a la otra persona, sin tener en cuenta que ella también es parte, fomenta y ahonda más el individualismo presente en nuestro siglo. “Total, si no me gusta lo descarto”. ¿Qué pasa con el otro?, ¿lo cuidamos o lo desechamos como un papel borrador?, ¿respetamos su honor, o simplemente nos fijamos en nuestros intereses y comodidades?, ¿existe una comunicación fluida en la cual dejamos claro la seriedad de la relación, o salimos para divertirnos sin contemplar los sentimientos de terceros?, ¿consideramos su calidad humana,
o priorizamos nuestros caprichos?, ¿sabemos a lo que nos comprometemos cada vez que salimos o lo hacemos sin pensar, porque todos lo hacen?

Para decidir se deben tener claros los criterios de selección. No todos están preparados para salir con fines serios. No es cuestión de edad (“vamos, ¡ya tienes 25 años!”) ni tampoco de la presión social que las comunidades o familias puedan ejercer (“si no es ahora, ¡te quedarás solterona para toda la vida!”). Tiene que ver con una cuestión de madurez. Casarse no es automático. Requiere un trabajo previo. Y, más puntualmente, requiere tener los objetivos de vida claros.
Muchos olvidan que apreciar varios aspectos de la otra persona, no significa que debamos casarnos con aquella. Y que sintamos atracción física, tampoco lo es.

Por eso es importante poseer la humildad suficiente para reconocer que quizá no sea el momento apropiado para comenzar una relación. Puede que la edad sea la óptima y que el/la candidato/a sea una oportunidad única, pero cada uno tiene sus tiempos para esclarecer lo que quiere de su vida. Apurar los tantos no favorece a nadie.

Dejar pasar el tiempo y continuar la relación en estado “ni”, ahonda más la herida ante una posible oportuna ruptura. No es pecado cortar una relación cuando la misma no va; sí lo es ilusionar y no considerar a la otra persona que sí podría estar interesada, abandonándola de un día a otro.
Romper una relación a tiempo, ahorra mucha tristeza y desazón.

Decidamos con criterio. Responsablemente y a tiempo.
No sea cosa que cuando lo hagamos para confirmar que sí queremos seguir, sea demasiado tarde y la otra persona -tal vez con razón- ya no quiera estar más a nuestro lado...

Alan Owsiany

Untitled Document http://www.alanconsultor.com.ar

http://reflexionando21.blogspot.com/


Alan J. Owsiany es Consultor Psicológico (Counselor). Al terminar sus estudios de bachillerato, estudió 1 año en Yeshivat "Kneset Jizkiahu" - Kfar Jasidim (Rejasim, Israel).

Desde la psicología humanística existencial (enfoque al que toma como columna vertebral), se esmera en aplicar su profesión dentro del marco de la Torá y las mitzvot.

Actualmente desarrolla tareas como docente integrador y acompañante terapéutico en escuelas ortodoxas de la comunidad.

 

Últimos artículos publicados  
 
 

 

  .  
.

Busca el libro con tu nombre aquí


Frases inspiradoras

En esta época moderna, donde hay tanta tecnología e innovación, es cuando más falta hace la energía humana salida directamente del corazón, y transmitida personalmente, sin la mediación de ningún intermediario tecnológico; esa pequeña pero gran acción es capaz de revivir las esperanzas y renovar la energía de la persona con quién hablamos, y también la nuestra propia.

—————

No siempre es suficiente con la buena disponibilidad, y la capacidad individual, ha veces para triunfar también hay que valerse de la creatividad.

—————

Donde hay unión no hay traición, pero si surge división, la invasión de los sentimientos de odio y rencor crecerán y se multiplicarán, y nadie ganará; por eso, siempre es bueno multiplicar los esfuerzos para conservar la unión, que aunque mucho se pierda en lo que respecta a los deseos personales, será mucho más lo que se gane por el efecto de la fuerza grupal conjunta.


 

Conoce la Energía
de las letras de
tu NOMBRE


¡Este libro te ayudará a superarte!

Vídio de Presentación

 

¡Imperdible!

¡Más Novedades!

  .  
.

¡Únete a la página y conoce todas las novedades!

Click aquí


¡Ya está en librerías!

  .  
.

 

Clik aquí para saber más


¡La novedad que todos estaban esperando!

Si te apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer un libro que seguro te fascinará: Numerología y Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.

En el mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además, hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales, vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.

Todo está explicado en forma clara y amena. Muy recomendado: IPara conocer más sobre el libro Numerología y Cábala, click aquí

     
.

Envíanos tu comentario

Nombre:

E - Mail:

Asunto:

Recomendado
Redes Sociales
Imperdible
Seguimiento
Novedad
Buena onda
Editoriales
Entretenido
Sensacional
Videos Alegres
Shabat
 
 
 


Copyright 2007 Todos los derechos reservados
Judaismo Virtual

 

fin

Esta pagina ha sido visitada veces