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El Verdadero Prestamista

Una persona se dirigió a un prestamista para pedirle u$s10.000 para un pequeño emprendimiento. Acordaron, también, la devolución del dinero al año siguiente.

Sucedió entonces, que el comerciante fue desesperado de ciudad en ciudad para poder vender su mercadería y a la vez, devolver el dinero prestado.

Terminó el año y el proyecto de este hombre no tuvo mucho éxito que digamos: no consiguió vender siquiera una de sus producciones.

Cabizbajo, frustrado y llorando fue a la casa del prestamista a pedirle si por favor podía perdonarle la deuda por un año más... ¡Y el pedido no terminaba acá! También rogó que le preste otros nuevos u$s10.000 para un nuevo emprendimiento. Sin esta plata, ya no podría mantener a su familia.

La idea era que, con el dinero que (supuestamente) ganaría, solventaría la deuda pendiente.

Finalmente, consiguió la postergación de pago y el nuevo préstamo.

Ahora bien, ¿cómo hubiera sido la reacción de este prestamista ante la súplica de su deudor en el caso que éste no tuviera ni aspecto de preocupación ni de tristeza?

Seguramente no sólo que no le prestaría unos nuevos u$s10.000 sino que no le prorrogaría la deuda.

En Rosh Hashaná nosotros también le pedimos a Hashem "nuestros u$s10.000": un año más.

Èl pide de nosotros muchas Mitzvot en el año, algunas cumplimos, otras tratamos... Pero de todas en su totalidad no nos cuidamos y, es probable, que algunas dejemos de lado.

Hay 2 tipos de personas:

a) Está aquella que en el día de Rosh Hashaná siente preocupación ante las Aberot que hizo en todo el año y las Mitzvot que dejó de cumplir.

b) Lamentablemente, también existe la que “no siente nada”. Sólo pasa una "fiesta" más, así, "como cualquier otra".

La pregunta es: ¿cómo contestaría Boré Holam a la persona "A" y a la persona "B"? ¿Cuál es la diferencia que hay entre ellos?

La respuesta salta a la vista...

Al igual que en el caso del prestamista, aquél que se preocupó por no poder "cumplir con su obligación" y tuvo miedo al suplicarle que le dé más plazo para "pagarle", siente vergüenza... A ese, seguro que le va a dar un año más. Eso sí, siempre y cuando, se comprometa a saldar la deuda al año próximo: conectarse un poco más con las Mitzvot.

En contraste, se encuentra aquella persona que va al Bet Hakneset y pide "un año más" porque así se hace en "todas las fiestas", ¿no? Se hace Tefilá... ¡Como dice el Majzor! ¿Esta persona se compromete a devolverle el año que le debe a Hakaduosh Barúj Hú? ¡Tiene una deuda! ¿Se preocupa porque no pudo devolvérsela? ¿Tiene miedo, vergüenza, frustración?

Entonces... ¿Qué pide? ¿Tiene justificativo para que el "prestamista" le otorgue "más plazo" y encima de eso, le “preste” en una segunda oportunidad?

Así como aquél usuario que al retirar un préstamo del banco le preguntan para qué fin lo va a utilizar, así también el "mayor prestamista" de vida tiene "derecho" y, es más, exige de nosotros, que le demos un justificativo a nuestras súplicas.

En estos días uno tiene que tratar de cambiar por lo menos algo, alguna cosita que le cuesta... Todo no se pide, porque de un día para el otro es imposible "dar vuelta la tortilla", pero algo... Algo que sirva como justificativo para exigir un año más. "¿Querés vida? Ok, pero... ¿Para qué la querés? Decime... Dame alguna razón para obsequiártela", nos dice Hashem.

Una persona que tiene un juicio, ¿qué le dice al juez? "Soy inocente" ¿y después se queda callado? ¿O se justifica por qué realmente se considera inocente? A la justicia no le interesa escuchar del acusado si es inocente o no, ella sabe con seguridad que cada uno va a defender su interés, después de todo, el hombre siempre busca su conveniencia...

Por eso, debemos pararnos delante de Hashem y hacer Tefilá para tener larga vida, salud, dinero, pero... ¡No nos olvidemos de la justificación! No le alcanza a Boré Holam que le digamos: "¡Dame vida!", porque él ya sabe que la persona quiere vida, busca su bien... Mejor, exijámosle vida porque nos vamos a comprometer más con la Mitzvot: Kasher, Tefilín todos los días, Shabat…

Por un lado los Jajamim nos enseñan que debemos estar en el Día del Juicio con temor. Y, aparentemente, esto es opuesto a lo que nos enseñan en otra parte que tenemos que permanecer con alegría ya que, confiamos plenamente en Hashem que nos va a decretar un año fructífero. Si estamos con temor, ¿cómo podemos conservar la alegría dentro? Y, si permanecemos con alegría, ¿cómo sentir el temor?

La respuesta es que cada uno tiene que estar alegre si sintió temor.

¿Qué quiere decir? Si uno sintió miedo de la Justicia, le afectó el día, entonces, ¡que salte de alegría! Porque su temor demostró algo muy especial dentro: sintió a Hashem; la Justicia Divina.

Contrariamente, si uno no conservó el temor, ahí sí debe preocuparse y no estar alegre. Quiere decir que ese día tan especial para el pueblo de Israel, para él fue "un día más", así como "las demás fiestas".

Puede llegar a pasar por la mente de uno (o aunque sea inconscientemente), que como "siempre lo tuve, lo voy a seguir teniendo", es por ello que, no hay mucha preocupación por y en el Día del Juicio, pero no es así...

Todo lo que tenés en tu posesión, mejor dicho, lo que Hashem te dio el año pasado, corresponde al propio pasado. ¿Quién asegura que siga vigente en el año entrante? ¿Hay algo que lo marque? ¡Sí! El 1ero de Tishré es Rosh Hashaná para nosotros, los humanos.

En él se decreta cada instante e instante del año próximo: cuánto se va a ganar, cuánto se va a perder (Di-s no permita), todo...

Analicemos un poco eso...

O sea, siempre que suceda un conflicto en el año, la persona tiene que saber que esa dificultad se decretó en Rosh Hashaná y no es que el propio "destino" dijo que así sea; fue la "mano de Hashem".

La misma frase "Rosh Hashaná" nos enseña que es la "cabeza" de todo el año. En el "Rosh" se encuentra el cerebro que es el que manda todas las órdenes a través de las neuronas comunicándose éstas entre sí por la sinapsis y enviando la información por la médula espinal siguiendo su procedimiento. Así también, "Rosh Hashaná" manda las órdenes a todo lo que deba (o no) ocurrir en el año entrante.

Teóricamente es una definición y explicación "brillante".Asombrosa diría yo, pero en la práctica… "no entiendo, la persona que tiene 10 mil dólares en la cuenta corriente del banco, los tiene, ¿no?, entonces, ¿cómo es eso que tiene que sentirse como si no tuviese nada?". Otro caso: "aquel empleado que tiene su trabajo, ¿cómo es que tiene que sentir que no tiene su sustento? ¡La realidad indica que sí lo tiene! Es más, al otro día que termine Rosh Hashaná ¡deberá concurrir al horario habitual, sin modificación alguna!". Pero… ¡alto! Comencemos a hacer un poco de memoria que nada mal nos viene… Recordemos como en simples milésimas de segundos estallaron las bombas contra la embajada de Israel y la AMIA, aquí, en la Argentina. O como 2 simples aviones al mando de unos pocos dementes le quitaron todo el poder que poseía Estados Unidos de un minuto al otro. De ser potencia mundial pasar a ser uno de los países más inseguros del mundo, especialmente cuando a terrorismo nos referimos. O como los ahorristas argentinos del siglo 21 perdieron todos sus ahorros en un abrir y cerrar de ojos. Por citar ejemplos, porque en realidad se pueden recordar decenas y decenas (¿les suena Madrid 2005?, ¿y Londres?, ¿qué me dicen de Londres? Claro, luego del primer atentado en el 2005 reforzó todas sus medidas de seguridad… hasta llegó al punto de "tirar a matar" (pobre brasilero), ¿y?, ¿qué fue de todo eso? A los pocos días otros artefactos hicieron sacudir el corazón del pueblo londinense.) No está en nuestras manos NADA. No somos dueño de NADA. Y sólo debemos pedir TODO, porque NADA es nuestro ni nos pertenece.

Resumiendo sacamos en claro lo siguiente: que una persona esté viva en estos momentos, por más "fuerte" que sea decirlo, no implica que así deba estarlo en el próximo minuto, en la próxima hora, en el próximo mes, en el próximo año… No se puede cambiar de raíz de un día para el otro ya que "lo que viene rápido, se va más rápido" y ese cambio repentino y poco duradero, no tiene valor. Además, aquella persona que quiere comprometerse con la Torá de a pasos agigantados se compara con aquel hombre que luego del ayuno de Iom Kipur tomó 4 litros de agua seguidos. Seguro que el agua ayuda al sistema circulatorio y al organismo en general, pero siempre y cuando se tome con la medida y la precaución necesaria. Con la Torá es exactamente lo mismo: debemos tomarla de a sorbos para poder apreciarla (es más, nuestros sabios comparan por múltiples motivos a la Torá con el agua.)

Por eso, el que quiera tener un año bueno, lleno de felicidad y alegría, debe meditar antes que los hechos sucedan. Como dice el Talmud en el Tratado de Berajot: "Por siempre la persona debe adelantar la Tefilá al conflicto". Es decir, uno no debe esperar que la dificultad se acerque y allí rogarle a Hashem que lo salve, sino anticiparse al inconveniente. Como reza el refrán: "Más vale prevenir, que curar".

Y, ¿cuándo empezar a pedir y a la vez cambiar? ¡Ahora! ¿Qué estás esperando?

¡Ketibá Bejatimá Tová!

Alan Owsiany

Untitled Document http://www.alanconsultor.com.ar

http://reflexionando21.blogspot.com/


Alan J. Owsiany es Consultor Psicológico (Counselor). Al terminar sus estudios de bachillerato, estudió 1 año en Yeshivat "Kneset Jizkiahu" - Kfar Jasidim (Rejasim, Israel).

Desde la psicología humanística existencial (enfoque al que toma como columna vertebral), se esmera en aplicar su profesión dentro del marco de la Torá y las mitzvot.

Actualmente desarrolla tareas como docente integrador y acompañante terapéutico en escuelas ortodoxas de la comunidad.

 

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