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El cambio es posible, ¡ahora es el momento!

¡Llegó Pesaj! Y pensar que hace unas semanas estábamos vacacionando…

Siempre que pasamos por un Jag me gusta reflexionar acerca de su significado. Intento centrarme en qué mensaje me puedo llevar de él, qué cosa puedo aprender para mi vida cotidiana.

Si me dicen “Pesaj” -aparte de los kneidalaj y la matzá con el rico jaroset que hace la abuela-, no puede dejar de venirme a la mente la explicación que la morá Iudit tanto nos recalcaba en la primaria: “Pesaj viene de la palabra “pasaj” que significa “salto”. En la última de las diez plagas, Hashem ordenó a los iehudim pintar sus puertas con la sangre del korbán Pesaj para diferenciarlas de las casas de los mitzrim –salteando sus casas- para no ser afectados con tremenda plaga”.

Pero nunca pude entender: ¿Hashem necesita que le marquen qué casa es de un iehudí y cuál no? Si no hubiesen marcado sus puertas, ¿acaso Él no se hubiese enterado quién es quién? ¡Si Hashem sabe todo!

Cotidianamente hacemos sacrificios. Ser iehudí no es fácil y mucho menos en el siglo XXI. Pobre de aquel que piense que su vida será más fácil practicando el judaísmo (¿quizá por los días no laborales?). Iehudí es sinónimo de sacrificio, de anhelar siempre subir, estar más cerca de Hashem.

No es que Di-s necesitó que lo orienten, simplemente nos quiso dar una lección: si colocamos en nuestras puertas, en nuestros hogares, la “sangre”, los sacrificios de todos los días (respetar Shabat, ponernos el Tefilín, cuidar la pureza familiar y demás), todas las plagas que se encuentren en el exterior, no caerán sobre nosotros (ver Shemot 15:26). Aun aquellos esfuerzos que hagamos sin resultado, actuarán como nuestros agentes protectores.

Hashem no valora solamente resultados. El esmero, la entrega y el sacrificio también se tienen en cuenta. “Éxito” no siempre es sinónimo de alcanzar el objetivo sino de observar cómo uno se esforzó por aquello, aun sin haberlo obtenido.

¡Sin dudas que ahora es el momento propicio para cambiar! Para dar el “salto” significativo que cambie nuestras vidas por completo. ¿Y eso por qué?

Cuando la Torá menciona esta festividad dice: “Guardarás el mes de Aviv (se refiere al mes de Nisan) y harás Pesaj para Hashem…” (Devarim 16:1) De acá el Rambán aprende que existe una obligación en Pesaj de recordar que salimos de Egipto en el mes de la primavera.

Pero… ¿qué tiene de especial recordar un asunto tan insignificante como la estación en la que ocurrió? ¿Con qué criterio se nos exige algo así?

La Torá quiere que a través de esta mitzvá ganemos auto confianza para cambiar nuestros actos. Para dar el “salto”… “salto” que está relacionado con el mes de “Aviv”:

En la primavera todo se renueva: las flores, los árboles, todos toman su color especial. Y es por eso que según este Rab, no sólo es un buen consejo, sino una obligación recordar la estación que salimos de Mitzraim: para concientizarnos que ahora es el momento propicio para cambiar. En donde todo se renueva. También los humanos… ¡¿Qué estás esperando?

Clr. Alan Owsiany

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http://reflexionando21.blogspot.com/


Alan J. Owsiany es Consultor Psicológico (Counselor). Al terminar sus estudios de bachillerato, estudió 1 año en Yeshivat "Kneset Jizkiahu" - Kfar Jasidim (Rejasim, Israel).

Desde la psicología humanística existencial (enfoque al que toma como columna vertebral), se esmera en aplicar su profesión dentro del marco de la Torá y las mitzvot.

Actualmente desarrolla tareas como docente integrador y acompañante terapéutico en escuelas ortodoxas de la comunidad.

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